Skip to main content

José Ezequiel Díaz, Dejando un legado especial para las futuras generaciones


20 años han pasado desde que, Ezequiel Díaz, se convirtió en ingeniero. Sus raíces humildes no han sido excusas para romper los límites, desafiar su entorno y encontrar un mundo laboral, y personal, lleno de posibilidades; trabajando con excelencia, disciplina, entrega y pasión.

Del sueño a la acción

Desde muy temprana edad mostró atracción por los diseños, le apasionaba desarmar sus juguetes, ver lo que había dentro de ellos, y cómo los podía mejorar. “Me encantaba saber el porqué de las cosas, el origen, cuál es la transmisión, qué es lo que está pasando y pues como esa base siempre me llamó la atención, yo sabía que eso era lo que yo quería estudiar desde pequeño”, afirmó.

No tenía recursos para estudiar en la universidad, pero gracias a su alto índice académico, al graduarse de tecnólogo en Mecánica Industrial, en el Instituto Politécnico Loyola, se le presentó la gran oportunidad de conseguir una beca a través de una familia radicada en Estados Unidos. “Yo estaba descalzo en el patio cuando me entregaron una carta. Al leer lo que decía, yo me puse a bocear como un loco por todo San Cristóbal. Ese momento transformó mi vida, porque me dio la oportunidad de estudiar una carrera universitaria, que era lo que yo anhelaba, y de ahí, poder impactar al país”, destacó.

Atraído por INTEC y la fortaleza de la institución en las áreas de ingenierías, inició la carrera de Ingeniería Mecánica en el año 1999. “Yo veía una institución vanguardista y moderna. Y al entrar, lo que más me impresionó, además de la propia infraestructura y lo que podía ofrecer, era la calidad de la gente que estaba en INTEC. Son muchachos de buen nivel y sobre todo para mí, en mi época de estudio, gente de mucho corazón. Muchachos con los he creado una familia y hemos trabajado proyectos juntos”, contó.

Aunque vivió circunstancias retadoras, se trasladaba todos los días desde San Cristóbal a trabajar, tiempo completo, como responsable de coordinar el mantenimiento de una fábrica de paletas, chicles y dulces. Desde las 6 de la mañana, ya se encontraba en la línea de producción y luego, se integraba al INTEC en la tarde, para tomar clases hasta las 10 de la noche. “Yo era becado y trabajaba a tiempo completo, para poder cubrir mi transporte, comida y cualquier otro gasto que se presentara”, señaló.

Entre el trabajo, clases y estudio, no se detenía en ningún momento. Por eso seleccionaba amigos con propósito que tuvieran esa misma visión de impactar al país y dejar huellas. Esos mismos compañeros con los que creó una red y se convirtieron en familia, amistades que todavía se mantienen a través del tiempo.

INTEC le abrió las puertas a un mundo lleno de posibilidades

Al llegar a INTEC descubrió un mundo lleno de posibilidades y salió con una visión más amplia de las oportunidades del entorno, gracias a su carrera. “Bueno, si este entorno es tan grande, yo me lo voy a comer entero. Yo voy a buscar todas las oportunidades que existan para aprovecharlas al máximo, y así fue. O sea, el que quiere, puede, y el que puede, logra las cosas”, puntualizó.

Gracias a la mentalidad de mejora continua y excelencia académica en todo lo que hacía, siguió confirmando sus pasiones, día tras día. Con mucha disciplina, ese sueño de ser ingeniero se volvió realidad. Logrando graduarse en el año 2003 con el índice académico más alto de su carrera, summa cum laude. “Realmente ese momento de la graduación fue un momento muy especial para mí”, celebró.

El esquema de la Colmena, de siempre estar activo y proactivo, marcó el camino de su vida profesional. Al terminar la graduación, se le presentó la oportunidad de escalar a otra empresa como coordinador general de Mantenimiento. Rápidamente, fruto de todas las experiencias adquiridas, pasa a la empresa Molinos Modernos en el año 2003, donde inicia desempeñándose como coordinador senior de proyectos.

La entrega que le caracterizaba le permitió, inmediatamente, ser ascendido a la posición de gerente corporativo de proyectos, con la responsabilidad de los proyectos de Ingeniería de las diferentes fábricas en República Dominicana (Fábrica de Galletas, Fábrica de Pastas, Molino de Trigo A&C y Corporativo). “En ese momento el más joven, con 23 años, con una responsabilidad tan grande”, expresó con mucha ilusión mientras recordaba esos momentos.

Posteriormente, gerente de fábrica; gerente de planta completo; gerente de operaciones para toda la República Dominicana; gerente de mejora continua y, gerente de proyectos, ya a nivel regional, para la región Caribe.

Más adelante, gerente de logística de proyectos para Centroamérica y el Caribe; pasando a ser responsable de Guatemala, Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, México y República Dominicana, en toda la parte de distribución, logística, demand planning. “Todo eso fue un ascenso especial que al final Dios fue permitiendo; pero a través también, del esfuerzo, dedicación y de hacer las cosas con valores y con propósito”, afirmó.

Luego de 8 años laborando en uno de los grupos molineros más importantes de Latinoamérica, se presenta la oportunidad de formar parte de CMI-Corporación Multi Inversiones, como gerente de CapEx y proyectos, con impacto en todos los negocios de la corporación, en diferentes países. “De verdad que es una responsabilidad importante, porque vemos temas de master plan, de aquí a 10 años, fábricas nuevas desde cero, equipos de impacto y proyectos de una buena cantidad de impacto económico, en diferentes países, con diferentes tipos de negocios”.

Ezequiel Díaz celebra 50 años de un legado que inspira y nos mueve al futuro

“Con este legado de 50 años y todo lo que hemos alcanzado, da pinceladas de que estamos haciendo las cosas bien”, indicó.

Con una trayectoria que habla por sí sola, Ezequiel, es una demostración de que se puede soñar y trabajar fuerte para lograr lo que se desea. “Aunque uno se pudiera desesperar como humano, es mejor esperar su tiempo. Dios tiene el tiempo de cada uno, solo hay que estar preparado”, agregó.

Su experiencia laboral como gerente y ejecutivo de diferentes áreas, lo han llevado a más de 24 países, como Suecia, Noruega, Italia, Alemania, Dinamarca, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Puerto Rico, , Haití, Perú, Brasil, Venezuela, EEUU, España, Islas Canarias, República Popular China, entre otros.

Por más de 17 años, ha sido profesor universitario en su alma máter, en el área de grado. Además, ha trabajado para el área de publicaciones científicas del INTEC y es advisor del equipo de la NASA del INTEC y República Dominicana.

“A los próximos a egresar, yo les recomendaría que se mantengan curiosos, que no esperen que las oportunidades lleguen, que las busquen. Que trabajen siempre con valores, que no aceleren los procesos. Hay que sembrar esperando en un futuro que la cosecha llegue”, aconsejó a todos los estudiantes que están próximos a graduarse y enfrentar el mundo laboral.

Una siembra cuyos frutos se multiplican día a día

Díaz, como becado, es una prueba de que aportar a la educación tiene resultados y es un efecto multiplicador. Al transformar una vida, estás transformando a una familia.

Hoy día, da por gracia lo que por gracia ha recibido, complementando su vida profesional con proyectos de labor social, que impactan directamente la vida de los jóvenes dominicanos. Es copresidente del refugio infantil Mirella Castillo, donde, desde el año 2003, dan asistencia y alimentos a niños de escasos recursos en San Cristóbal, República Dominicana. Es fundador de “Activando tus sueños”, un programa de conferencias gratuitas para jóvenes de diferentes estratos sociales, alcanzando más de 13 mil jóvenes en diferentes zonas del país. Además, desde el año 2004, lidera un grupo de personas que cada mes donan para costearle la universidad a algún joven que lo necesite.

“Si tú tienes los recursos y puedes ponerlos en las manos de quien lo necesite, estarás haciendo una obra grande, porque estarás sembrando para el futuro y las próximas generaciones. Así como la familia que lo hizo conmigo”, expresó con gran alegría.